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martes, 28 de octubre de 2014

Hexagrama 1, hexagrama 2; urdimbre y trama



Es verdad que el 90% de lo que se consulta en el Abate Soderini es sobre cuestiones de pareja, emociones, sentimientos, proyecciones, introspección. Todo lo subjetivo, lo que uno siente y cuesta poner en palabras. Los que consultan son adultos que están trabajando sobre sí mismos. Estudiando el tejido de su vida.

Lo cual te dice de la importancia de trabajar sobre las emociones, de refinar las emociones, de conocerse en cómo siente uno y cómo siente el otro.
El sentimiento no piensa, pero es. No lo vemos pero está -igual que la urdimbre que no se ve pero sostiene todo el tejido ES- y lo dañamos en su ser. Nuestra mente daña nuestros sentimientos. Nuestro ego mental que quiere tener todo bajo control, nuestra cultura que se ríe de la sensibilidad, que niega lo que no se ve. Mucha enfermedad física viene de ahí.

Es el trabajo más importante, el más lento y el más doloroso. El trabajo sobre las emociones. La memoria emocional es la urdimbre de nuestra vida, lo que le da coherencia y continuidad.

Cuando dejamos nuestra casa natal, el intercambio de emociones -las experiencias emocionales-, van por las parejas, los hijos, los amigos, los compañeros de trabajo, los vecinos. Pero como recordamos todo lo que afectó a nuestras emociones en nuestra casa natal, como la memoria emocional es indeleble y no tiene edad, como no responde a la razón sino a un ámbito distinto de nuestra psique, eso nos acompaña cuando salimos al mundo y sobre eso se sigue tejiendo nuestra vida de adulto.

El I Ching nos ayuda mucho con todo eso si lo usamos para conocernos y aceptarnos como somos. Cuando nos aceptamos lo hacemos con todo lo que está en nuestra memoria emocional.
La parte que nos cuesta aceptar son los recuerdos dolorosos, pero junto con los dolorosos están los recuerdos felices y cuando nos esforzamos para borrar los dolorosos también borramos los felices.
Estamos debilitando la urdimbre y la trama se desdibuja. El tejido de nuestra vida se llena de agujeros.

Uno reclama justicia al pasado porque eso está sin edad en nuestra memoria. Pero acá, en nuestra vida, eso es pasado y no hay manera de hacer justicia. Todo ha cambiado, nada está igual. Lo único que está igual es nuestra memoria, eso perdura hasta nuestra muerte. Y lo que recordamos es todo aquello que afectó a nuestras emociones de alguna manera.
Aceptar todo lo que está en nuestra memoria emocional es aceptar el mundo tal y como es. Una de cal y una de arena.
Uno no puede elegir sólo lo bueno porque viene unido con lo malo en una cuerda trenzada como los hilos fuertes y continuos de la urdimbre de una alfombra. Si debilitas la urdimbre deshaces el mundo y tu mundo. Trama y urdimbre, urdimbre y trama, yin y yang, yang y yin.
Luces y sombras hacen a una imagen. Una imagen negra no es imagen, una blanca tampoco lo es.

Igual que el hexagrama 1 y el hexagrama 2 son sin imágenes. No tienen imágenes porque uno de los dos es la trama y el otro la urdimbre con los que se tejen los otros 62 hexagramas. Por eso se representan con animales míticos; el dragón que recorre el cielo yendo y viniendo como la lanzadera del telar tejiendo la trama entre la urdimbre y el Fenghuang o ave fénix que cubre toda la tierra como la urdimbre. Los dibujos de ese tejido siguen 62 diseños básicos que son los demás hexagramas.

Esto sí es una imagen, hay luces y hay sombras:

En esta fotografía es la luz la que oculta las formas y la oscuridad es la que las resalta.
La oscuridad es necesaria tanto como la luz.


"Sí, hay que buscar el cielo dentro de nosotros y para todos.
Muchas cosas deberán cambiar para que este cielo tenga una
dulce réplica
en una interior dicha ligera.
Mejor: esta dicha discreta que casi es el pensamiento
será como la irradiación de la otra que se habrá conquistado con duras manos, ay, lo sé.
Cielo en el corazón del hombre para que el otro
dé todo su valor en un paisaje
que será del hombre, por fin.
Nosotros también de las cosas
como su aspiración iluminada."

-Juan L. Ortíz,

. . . 

Agrego, como nota al margen, que este es el motivo por el cual sigo dudando de la asignación de blando a lo yin y firme a lo yang. Es evidente que lo firme y continuo es la memoria, lo que no conoce el tiempo, la urdimbre, lo Receptivo que acumula recuerdos; y que debería representarse con una línea entera. Y lo blando y dúctil es el tiempo, la trama temporal que se teje sobre esa urdimbre atemporal, lo Creativo; que por tanto debería representarse con una línea discontinua. También porque el recorrido sinuoso de la lanzadera que sube y baja por entre los hilos de la urdimbre me recuerda al dragón y lo veo tejiendo las figuras de la alfombra de mi vida.

La lanzadera es firme, pero el hilo que dibuja las figuras es el dragón sinuoso.
La cosa está tan inseparablemente unida que resulta difícil de asignar.
 Tal vez no importe éso. Igual funciona, sea como sea


Uno no puede controlar la lógica y la intuición de su mente, es algo que funciona por su propia cuenta.  No alcanzo a ver dónde está lo que se ha cruzado o lo que se ha escamoteado.

Otra manera de verlo; si la lanzadera es el dragón yang y el hilo que lleva la lanzadera es el ave yin, la urdimbre es nuestra memoria viva. Ese devenir de la lanzadera yang y el hilo yin teje un dibujo en la urdimbre.
Devenir es sólo un despertar de la existencia y de nuevo se repliega en sí mismo, como una bolsa que se cierra y se abre, como la mutación del cuarto puesto del hexagrama 2, Lo Receptivo.
Devenir es temporal, yang; ser es permanente, yin.
Entonces esa trama sería el pool genético de la especie -nuestra memoria común-, y cada hombre una peculiar alfombra que se dibuja cuando 2.4 se abre y se despierta a la vida.

hexagrama 2, Lo Receptivo
Hexagrama 16, El Entusiasmo
Con lo que el hexagrama 16, El Entusiasmo -que surge de la mutación del la cuarta línea del hexagrama dos, Lo Receptivo-, es también la infinita variedad de bolsas individuales  y por tanto  la infinita variedad de hombres que se pueden formar a partir de ese pool genético.
Nuestro genio y figura, el de cada uno.


En fin, que no lo tengo resuelto aunque siento que estoy más cerca, sigo trabajando en ello.