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miércoles, 23 de julio de 2014

Hexagrama 8, Pi, el mantenerse unido, Agrupar. La mente y el cuerpo.



Cacería nocturna, fragmento. Paolo Ucello

Mantenerse unido

Qué sucede cuando nuestro cuerpo y nuestra mente se disocian, cuando nuestra mente no escucha a su cuerpo. Cuando quiere controlar la vida y las necesidades del cuerpo o cuando desoye y desprecia las necesidades y reclamos del propio cuerpo donde vive.
Eso está en la sexta línea de este hexagrama. Dice así:

No encuentra cabeza para la solidaridad. ¡Desventura!

La mente le dice al cuerpo que está abajo "si, ya te oí, pero no me interesas". Y hasta puede ser que ni siquiera lo oiga. Desventurado cuerpo, tan maltratado y desoído que no encuentra cabeza para la solidaridad. Para mantener unido a ambos.
 La mutación lleva al hexagrama 20, la Contemplación, donde los acontecimientos del mundo se ven pasar como en una película porque uno se mantiene ajeno a todo, su mente se ha separado del ruido, del ajetreo del cuerpo abajo.
Esta es una buena condición para lograr Contemplar  de forma desapegada el mundo.  Te da elevación, objetividad desde donde vuelves luego y actúas con todo lo que hay en tu mundo y sin excluir a nada ni a nadie porque uno tiene en consideración todo lo que uno alcanza a contemplar en esa visión desapegada que no juzga ni excluye. 
Pero no es buena como forma de vida permanente si lo que tienes en la mente es una ideología de lo que el mundo "debe ser", podría llegar a ser o temes que llegue a ser. 
Si el que está en la torre arriba es el loco en el castillo que nunca baja a vivir en el mundo, caminar entre la gente y enterarse por su propia cuenta de cómo funcionan las cosas. Una mente desconectada de la realidad.

Hexagrama 8. mantenerse unido
La mente en el cuerpo, como parte del cuerpo

Hexagrama 20, Contemplar
La mente desapegada que contempla y es ajena a su propio cuerpo.

Este hexagrama pone una condición para el "mantenerse unido". Dice que uno necesita estas cualidades: elevación, duración y perseverancia.

No es fácil mantener la mente unida al cuerpo, la mente tiene tendencia a funcionar por su propia cuenta y a olvidar que es un instrumento de la vida del cuerpo que sirve para la comunicación. Que es la mano la que conduce a la herramienta y no al revés.
Como no es fácil y la educación y la cultura no nos ayudan, casi todos por acá resultamos con esta disociación. Es un trabajo complicado reconstruir la unión, trabajo que manifiesta la quinta línea. 

Quinta línea (Wilhelm):

Manifestación de la solidaridad.
El rey, durante la cacería, solo permite la batida
desde tres lados, y renuncia a los venados
que se desvían hacia adelante.
Los ciudadanos no requieren advertencia

Cuando la unión de cuerpo y mente se mantiene, los pensamientos no van más allá de las circunstancias, no se lanzan a perseguir un futuro a largo plazo -por fuerza ilusorio-, donde mi cuerpo sufre hoy para obtener un potencial beneficio mañana. Todo lo que maquina la mente sobre el mañana es ilusorio e insustancial.
Cuando decimos "bueno, mañana será otro día" estamos haciendo consciencia del hoy como nuestra realidad palpable y de mañana como un mundo de posibilidades abiertas hacia el futuro. Esto es lo que hay, acá estoy y mantengo la unión con mi mundo en donde mi cuerpo está incluido.

En una anterior entrada hacía referencia a la ciudad, al significado que en el I Ching tiene "la ciudad" como el lugar donde vivimos. Vivimos en nuestro cuerpo, nuestro cuerpo es la ciudad.
En la ciudad hay ciudadanos, nuestros órganos y también cada una de nuestras células, cada uno en su casa y haciendo sus tareas para que la ciudad tenga circulación de fluidos, aire limpio, agua limpia, alimentos sanos, eliminación de residuos tóxicos, calefacción y combustible para movernos, comunicación e intercambio con otras ciudades hermanas que están alrededor y con la naturaleza que nos rodea.
Todos estos ciudadanos conocen su trabajo y no necesitan advertencia para hacerlo. Ellos mantienen la unión. Lo único que se pone loco y se separa es nuestra mente, el príncipe, eso que tontamente se puede disparar para adelante.
Pues ahí en la quinta línea está lo que dice el príncipe si es que es un príncipe que persevera en su puesto unido al cuerpo, toma distancia para ver su propia dimensión de parte en el todo y ha vivido lo suficiente para haber aprendido a durar en su puesto.
Un príncipe que sabe que correr tras lo que se escapa de nuestras manos es perder lo que tenemos en las manos. Es perder las oportunidades que nos ofrece la vida hoy y que no vemos por estar mirando los venados que se escapan hacia adelante.

Tres lados tiene nuestro mundo, alto, ancho y largo. El cuarto lado que se desvía hacia adelante es el tiempo y ese está fuera de nuestro alcance, o porque ya ha sido o porque aún no ha llegado a ser.


El rey, durante la cacería, solo permite la batida
desde tres lados, y renuncia a los venados
que se desvían hacia adelante.

Esta es una mente despierta que no se pierde en ensoñaciones, que se mantiene unida a su cuerpo y a sus circunstancias.  En esta mente se puede confiar cuando llama a proyectos comunes.