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viernes, 22 de mayo de 2015

Hexagrama 52, La Montaña, las líneas


Para estudiar las líneas de un hexagrama es conveniente primero comprender cuál es el tema, la situación, condición o escenario en que entramos en ese hexagrama. Por esto les recomiendo comenzar leyendo esta otra entrada si es que no lo han hecho ya:    http://abatesoderini.blogspot.com.ar/2014/06/hexagrama-52-la-montana-ken-la-mano.html


El hexagrama 52 lleva consigo un instructivo preciso al respecto de cómo lograr ese sosiego interior inamovible al que nos referimos antes. El signo tiene en su centro el abismo y el susto de los trigramas nucleares Agua y Trueno y son dos montañas una sobre la otra. Quietud interior y exterior.

Hexagrama 52, La Montaña


Por eso el aprendizaje acá es ser capaz de vivir tranquilo suceda lo que suceda, el aprendizaje de la inmutabilidad frente al cambio, las penurias, los traspiés, las emergencias, los errores, los ataques de los enemigos y de los amigos, la muerte, el sufrimiento emocional, los recuerdos penosos; lo usual de cualquier vida humana. Aprender a vivir tranquilo con todo eso.

Las líneas comienzan por la detención de los pies. Sea que nos sentemos, nos acostemos, permanezcamos de pie o, incluso, permanezcamos en movimiento; lo primero es sosegar los pies. En este último caso -el permanecer en movimiento- hace referencia a que cada vez que se asienta un pie, ese pie es firme y se asienta en el suelo como una montaña.

Entonces la primera linea dice:

Aquietamiento de los dedos de sus pies.
Ningún defecto.
Es propicia una constante perseverancia

Lo que nos está diciendo que para caminar con firmeza o para permanecer de pie los dedos de los pies se tienen que extender y relajar como se extiende la base de una montaña. Que para lograrlo es necesario perseverar con el ejercicio, hacer consciencia de cómo se está pisando esta Tierra hasta lograr apropiarse de ese saber hacer. Esta instrucción es la base de la postura del cuerpo, también es la base de una postura frente a la vida. Una postura de sosiego que resguarda la calma interior se extiende sobre bases amplias en la tierra, es la sabiduría de la experiencia que con el vivir y saber trae el sosiego. Lleva su tiempo, por eso es propicio una constante perseverancia. El premio es un sosiego sin defecto.

La segunda línea:

Aquietamiento de sus pantorrillas.
No puede salvar a quien él sigue.
Su corazón no está contento.

Si aquietamos las pantorrillas detenemos el caminar. Los demás a quienes seguimos se adelantan, se alejan. Uno los pierde de vista, desaparecen de la vida de uno, uno no tiene contento en el corazón.
Acá nos dice que esto se produce porque uno no estaba siguiendo el propio camino, sino el camino de algún otro y ese camino es equivocado para uno. Que el pesar del corazón es inevitable porque uno siente que le está negando ayuda. Esta línea es la inferior del trigrama nuclear K'an, Agua. El abismo en la oscuridad, la sensación de caída y de ser arrastrado. Uno está al borde de un precipicio y por eso se detiene.

La tercera línea

Rigidez en su sacro.
Peligroso.
Se sofoca el corazón

Acá estamos en el centro del trigrama nuclear inferior Agua y en el comienzo del trigrama nuclear superior trueno. No es un lugar donde se pueda permanecer quieto, somos arrastrados por la corriente de agua y aterrorizados por el trueno. Pero es un trazo fuerte y quiere lograr la detención cueste lo que cueste.
El trazo central del trigrama Agua sale del peligro justamente porque se deja llevar y el primero del trigrama Trueno porque se hace cargo de salvar lo indispensable, pero acá el hexagrama Montaña se obstina en detener a este trazo. La Montaña no quiere perder nada. Es un error, la quietud forzada por la voluntad no es sosiego.
El efecto que produce forzar la detención en estas situaciones es un recalentamiento del corazón. Estamos forzando la máquina cuando dejándose llevar y salvando lo indispensable se resolvería de alguna manera la cuestión.
Es como si en una caída en lugar de ablandar y dejar rodar el cuerpo lo mantuviéramos rígido para intentar detenerlo en seco. Aprender a caer tiene la clave en unas caderas flexibles.
Acá nos está diciendo que para lograr el sosiego, que es el premio del hexagrama, hay que aprender a caer. Aceptar la caída, acompañar la caída con las caderas, desviar la caída hacia los costados del cuerpo. El sosiego interior disminuye el impacto de las caídas que no podemos evitar. Algún moretón no es igual que una cabeza o cadera quebrada.

Para la cuarta línea:

Aquietamiento de su tronco.
Ningún defecto

Esta línea es la inferior del trigrama superior, la caída y el susto han quedado atrás. Este es el lugar donde están los órganos nobles y ellos ahora están tranquilos.
Esta línea guarda relación con una buena salud, un cuerpo saludable tiene los órganos de su tronco funcionando sin sobresaltos. Eso se muestra hacia afuera con ese aspecto saludable y seguro de sí mismo que da tener el tronco en reposo. Parece que uno puede recurrir a esas personas cuando necesita ayuda porque te aceptan como aceptan todo por más tremendo que sea; con una buena digestión, una buena asimilación de lo que es útil, una buena excreción de lo que no sirve, un corazón noble. Esas personas que no pierden su tiempo en lamentaciones, hacen lo que hay que hacer y a otra cosa.

Para la quinta línea

Aquietamiento de las mandíbulas.
Las palabras guardan orden.
Desaparece el arrepentimiento

La posición de la quinta línea se corresponde con la garganta. Esta persona habla poco y lo justo. Eso la guarda de sufrir arrepentimiento por las consecuencias de sus palabras. Recordamos que uno no sabe lo que trae la vida para uno y quién de los amigos será el enemigo de mañana y a la inversa. Uno resguarda su sosiego duramente alcanzado con pocas palabras.

La sexta línea

Aquietamiento magnánimo.
¡Ventura!

Acá ya no existe inquietud alguna, a este sujeto ya nada lo puede dañar. Ha hecho las paces con los hombres tal como son y con el mundo tal como es. Todo es perfecto y el resultado de esto es la ausencia de egoísmo y una confianza sin falla. Eso es la magnanimidad y su pronóstico es venturoso.