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jueves, 16 de octubre de 2014

"Estudiar" el I Ching; hexagrama 4 Meng, líneas 2 y 5 (y seis).


Para comprender la idea implícita en un hexagrama -lo que podría llamarse la madre de todos los significados posibles-, hace falta reflexionar sobre la cuestión cada vez que ese particular hexagrama nos llega como respuesta. Profundizar en su significado es ampliarlo. Porque el mismo hexagrama nos saldrá en distintas situaciones y al respecto de todo tipo de cuestiones; de pareja, laborales, políticas, económicas, de salud, emocionales, financieras.

Entonces este libro nos obliga a ser reflexivos si lo queremos usar para aprender el arte de vivir. Hay que encontrar 64 ideas-madre, una para cada uno de los 64 hexagramas, que sean tan abarcadoras que cubran como un paraguas a todos los significados posibles en nuestra vida de todos los días.
Pero el camino a la sabiduría que te acerca este libro no es el de una escuela, de un programa, de una norma igual para todos los estudiantes.
Este maestro que vive en el I Ching te acerca una temática cada vez que lo consultas.

Así:

_ Salud y larga vida maestro, tengo preguntas y no encuentro las respuestas, ¿me puede ayudar?

_ Dime y te diré en lo que tienes que reflexionar para encontrar la respuesta.

La pregunta está en la escudilla, la respuesta está en el sobre. La botella contiene todas las preguntas que este particular alumno traerá al maestro en su vida. Cada alumno viene a la vida con su propia botella de licor destilado. Algunos traen un barril y emborrachan al maestro. El árbol que está entre ambos es el árbol de la vida, es decir, el Maestro de ambos.

Pero lo haremos a mi modo -dice el maestro-, y de esta manera: 

Primero mi respuesta te presentará el tema -que llamamos hexagrama- y una figura compuesta por dos de las 8 esencias del mundo natural que llamamos trigramas. Esa figura es la imagen del hexagrama.
El tema y su figura señalan la idea sobre la cual tienes que reflexionar porque tu pregunta se enmarca en esa particular cuestión entre las 64 cuestiones.  Cuando la situación lo necesite, te agregaré una o algunas líneas -no más de seis- que son pistas que te llevarán a otro hexagrama y su figura que completa la respuesta.

En el texto te daré ejemplos, porque los estudiantes siempre necesitan un ejemplo para entender las respuestas de sus maestros. Pero no te tienes que adherir al ejemplo como si fuese la respuesta, el ejemplo señala a la respuesta como el dedo señala a la luna. Si te señalo la luna con el ejemplo y te quedas mirando mi dedo, nada de lo que te diga te servirá.

Estas lecciones se sucederán a lo largo de tu vida y en la frecuencia y medida en que lo necesites, cosa que sabrás cuando lo necesites. Cuando lo necesites lo sabrás porque te esfuerzas y no tienes éxito con tus esfuerzos. Ese es el momento en que tienes que llegar a mí con las preguntas que te taladran la cabeza. Así la lección será efectiva y no me molestará responder a tus preguntas porque sé que de nada sirve enseñar lo que no es una necesidad sentida del alumno. 
Cada vez que recurras a mí con tus preguntas recorreremos juntos esa parte del laberinto en donde das vueltas mordiéndote la cola hasta que encuentres cómo seguir.

Con el paso del tiempo -y si eres consecuente en frecuentar mi trato cuando tienes las preguntas- las preguntas irán siendo menos frecuentes porque reconocerás de lo que se trata y serás ducho en el arte del vivir de un hombre. 
No me preguntes cuánto tiempo, cada alumno es un mundo en sí mismo y el recorrido laberíntico de su propio laberinto es distinto. Si podrás o no podrás salir de tu laberinto no depende de mí, depende de ti.

Si aceptas estas condiciones de aprendizaje y te esfuerzas en este camino seré tu maestro; lo seré porque tu serás mi alumno.


Esto que he escrito acá es una reflexión sobre el vínculo entre las líneas 2 y 5 del hexagrama 4, Meng, La Necedad Juvenil, aplicado al uso del I Ching. El maestro es la segunda línea, el alumno es la quinta y hay un Maestro arriba en la 6ª línea.
Cuando maestro y alumno interactúan estudiando la lección, el hexagrama 4 muta al hexagrama 20.
Esas dos líneas luminosas de arriba son el alumno y el Maestro; la quinta es el alumno y la sexta es el Maestro. El maestro de la segunda línea espía por la ranura de la puerta lo que hacen allá arriba alumno y Maestro.

4-Meng

20-Kuan
El maestro de la segunda línea por fuerza no puede saber todo lo que está sucediendo entre alumno y Maestro. Recurrir a la segunda línea del hexagrama 4 es limitado.

Acá hay tres; un alumno, un maestro y un Maestro.
El maestro es el que señala con el dedo; de eso se trata ejercer el oficio de la enseñanza,
 de señalar con el dedo el camino correcto cuando el alumno se desorienta en las encrucijadas.